El significado del 22-M y el reto de tener una izquierda a la altura

(Reproducción del artículo de Eddy Sánchez en su propio blog, Eddy Sánchez Blog)

Hace años un veterano dirigente de CCOO y del PCE me dijo algo que siempre he tenido en cuenta: “Los cambios en Madrid se anuncian antes en Getafe”. La foto que abre la presente entrada del blog corresponden a la impresionante entrada de la Columna sur de las Marchas de la Dignidad por esa ciudad del cinturón industrial madrileño. Miles de personas acompañaron a los marchistas andaluces y manchegos por todo Getafe, movilización que daba continuidad a la realizada en el mismo municipio la semana pasada en apoyo a los ocho sindicalistas de Airbus.

Como decía nuestra coordinadora de IU en Getafe, estamos ante manifestaciones “como las de antes”. Este sentimiento de “las manifestaciones de antes” formaban parte, hasta ahora, de un relato nostálgico de las movilizaciones obreras de décadas anteriores, para formar parte ahora de un, todavía incipiente, sentimiento de orgullo de formar parte de un ciclo que puede hacer historia en Madrid; de formar parte del cambio en Madrid. Tal como me comentaba el sindicalista, la entrada en Getafe anticipaba la histórica jornada del 22, movilización que por su entidad, exige de la izquierda una respuesta a la altura de la capacidad movilizadora, que una semana tras otra, demuestra la sociedad madrileña.

En mi opinión esta gigantesca movilización consolida y amplia todo el anterior proceso y propone un salto de cualidad de gran alcance: un desafío de masas al gobierno y, por extensión, a todo intento de suplantar la política democrática por los poderes de la burocracia bajo el discurso de la “recuperación económica”. Es, ante todo, una visible reunificación de todo lo que sectorialmente se ha puesto en movimiento en los últimos años. Debo decir que ha sido un acierto la “escenografía” de las marchas: un movimiento agregador de todos los sectores que sufren la crisis. Las marchas ponen el énfasis de que estamos ante un momento en que se ha captado –tal vez definitivamente- que no hay una salida (digna de ese nombre) sector por sector.

La impresionante movilización de ayer en Madrid -sólo equiparable a la de la Huelga general del 14 de noviembre de 2012- fue la culminación de una persistente labor organizativa que dió comienzo ya en verano pasado. Movilización que se sustentó en una paciente labor unificadora de todo un tejido social surgido al calor de la crisis. Son ya siete años de crisis y otros tantos de movilizaciones, manifestaciones y huelgas que han formado a una generación de activistas sociales y sindicales sin precedentes en las décadas anteriores.

Si bien las organizaciones sociales, sindicales y políticas en nuestro pais no son numerosas en cuanto afiliados, si son cualitativamente influyentes en su medio de actuación, lo que explica como organizaciones o plataformas sociales, sindicatos de influencia territorial, junto a IU y al PCE, hayan sido capaces de convocar a más de un millón de personas ayer en nuestra capital, sin verse afectadas por el deliberado “apagón” mediático que cayó sobre las Marchas. Esto significa un salto importante, porque junto al sindicalismo confederal, se consolida otro polo social con gran capacidad de movilización; en su alianza y mezcla, residen las esperanzas de crear un bloque social de cambio en nuestro país, alianza que otorga a IU un papel muy importante en la cimentación de dicho bloque.

En mi opinión hay una idea clave a destacar después de la manifestación de ayer: la del sujeto político de cambio. Si en la década de los sesenta, setenta y ochenta del siglo pasado el marco protagonista del conflicto social fue la fábrica y el sindicalista era el sujeto social principal; en la década de los noventa y dos mil el sujeto protagonista es el movimiento social, en torno a la figura del técnico y bajo el protagonismo de la universidad; estamos ante un cambio en el sujeto social, que se resumiría en un retomado protagonismo del barrio, en torno a la figura del activista que actúa a través de un especial “sindicalismo” urbano, en donde lo laboral (lucha contra el paro, la precariedad y la reforma laboral) y la reivindicación territorial (oposición a la privatización y desahucios) se funden cada vez más en un solo activismo.

Lo anterior me permite afirmar que estamos ante el ascenso de sectores sociales que están sustituyendo a los, hasta ahora, protagonistas de las dinámica de cambio social en nuestro país: el relevo de la universidad y las capas medias por la importancia de las nuevas capas asalariadas, mayoritarias en los barrios y periferias de las ciudades de nuestro país. Quién entienda esto será un sujeto político relevante en el país que se abre en la España de hoy, quién no, será un sujeto desplazado.

Esta incomprensión ante este nuevo escenario explica el patético nivel ofrecido por los medios de comunicación de masas en estos días, las burdas manipulaciones en torno a convertir la movilización en problemas de orden público, o los desesperados intentos de resucitar el discurso del “miedo” por parte del Presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, haciendo uso de un trasnochado anticomunismo, que lo más que logró fue empujar a ir a Colón a mucha gente indecisa. Tampoco quedan mejor los manidos intentos del PSOE de sacar rédito electoral de unas movilizaciones donde ni estaban ni se les esperaba. Todo este esquema ha dado grandes resultados en estos treinta años, pero ya no. Uno de cada tres madrileños estuvo ayer en Colón y se reafirmó en su voluntad de seguir saliendo a la calle apoyando todo aquello que manifieste una voluntad de cambio y de acabar ya con esta pesadilla de recortes, rescates financieros y paro que nos azota ya casi durante una década.

Esa voluntad de rechazo a las políticas de ajustes y de hastío del bipartidismo actual, va poco a poco creando un discurso de propuesta alternativa, un programa mínimo cada vez compartido. Esto es muestra de un importante proceso de maduración política, al menos en Madrid. De un discurso ciudadanista indignado, muchas veces incómodo frente a la izquierda política vista como ajena, pasamos a una jornada como la de ayer donde el discurso de clase y la simbología de la izquierda transformadora y republicana era muy presente. No nos puede pasar desapercibida la simbólica referencia histórica que tan bien vió ayer el periodista de La Vanguardia Enric Juliana, al decir que el 22 de marzo fue el día en que “Suárez se va y el PCE regresa”. No fue el único periodista relevante que ayer me comentaba algo inesperado para muchos, pero evidente para otros, como fue la impresionante muestra de musculatura organizativa y política que ayer demostró IU y el Partido. Recordemos al respecto las más de 20.000 personas que IU Andalucía concentró el pasado 28 de febrero en Sevilla.

Estamos frente a un probable antineoliberalismo de masas, diríamos que al menos en Madrid, estamos frente a un anti-neoliberalismo sociológico, que si bien no comparte totalmente nuestra posición, si está dispuesto a convivir y a dar la confianza en nuestra región a IU, dispuesta a apoyar una IU que en Madrid, sea valiente y de un paso en serio y asuma ser el instrumento que canalice esas ansias de cambio que gran parte de nuestra sociedad reclama.

El Madrid conservador y conformista ha dado un paso en pocos años a un Madrid reivindicativo e imaginativo que ha sido impulsor de movimientos como la PAH, el 15-M, las mareas y conflictos sindicales de masas que han asestado los primeros triunfos frente a un gobierno y partido con mas de dos décadas en el poder.

Sectores populares y de capas medias están dispuestas a dar el paso y apoyar a IU, probablemente más que en otras partes del país, sí nosotros materializamos en política lo que ya se da en las calles: una gigantesca y sincera convergencia entre todos los sectores que sufrimos la crisis. Ahora nos toca hablar y mover “ficha” a IU Madrid. Entendemos el momento y en las próximas semanas lo haremos, dando un paso público que no defraudará.

Quiero dedicar esta entrada a los cientos de militantes y simpatizantes de IU Madrid, que han trabajado en el gigantesco reto de acoger y generar la infraestructura necesaria, para recibir a las miles de personas que han marchado hacia nuestra Comunidad en estos días.

Eddy Sánchez es el Coordinador de IUCM.

Etiquetado , , .Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Comentarios cerrados.