EL PAPEL DIRECTOR DE LA TROIKA: BCE, FMI Y COMISIÓN EUROPEA

circulo-economiaEsta crisis es el resultado del proyecto de integración regional defendido por los partidos mayoritarios europeos. Un proyecto neoliberal que desde Maastricht hasta el Tratado de Estabilidad Presupuestaria, concretó un golpe de Estado encomendando a la Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo, imponiendo políticas derivadas del Consenso de Bruselas, adaptación del Consenso de Washington en Europa.

 

La recomposición de la tasa de ganancia del capital mediante planes de ajuste (reformas estructurales que dinamitan las anteriores instituciones políticas y económicas heredadas del Pacto Social de Posguerra) por otras que faciliten la movilidad y ganancia del capital. Estas reformas estructurales tienen un doble ámbito de actuación; el espacio económico, en el que se busca incidir sobre el mercado de trabajo y los servicios públicos, y por otro, el espacio político, en el que se procede a un proceso deconstituyente que consagra el carácter antidemocrático y facilita las reformas económicas, blindadas en lo político con reformas que dificultan las alternativas de poder de opciones de transformación profunda en la sociedad.

 

La soberanía nacional se desplaza desde las Constituciones Nacionales hacia institucionales como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional –la Troika-. Ese nuevo escenario facilita la aprobación, con la complacencia de los gobiernos nacionales, de reformas estructurales de ámbito económico. Las reformas del mercado de trabajo no han tenido otro objetivo que reducir el poder de negociación de los sindicatos, para lograr una mayor moderación salarial que eleve la ganancia empresarial. Las reformas en la gestión de los servicios públicos está siendo un proceso de acumulación por desposesión, en el que aumenta el mercado del capital privado en espacios ajenos al negocio privado. Aún estamos en una fase incipiente de estos desarrollos propulsados por el proyecto neoliberal.

 

Con el Tratado de Maastricht España aceptó unas duras condiciones que acentuaron la desindustrialización. La industria española, cada vez más incapaz de competir, hizo pivotar su crecimiento sobre sectores como el de la construcción. IU fue la única fuerza política española del Parlamento Europeo que tomó posición contra este Tratado y ha denunciado las consecuencias de esas políticas neoliberales.

 

Las características de la economía española quedaron condicionadas por su modelo de inserción en la UE: Son las condiciones económicas y de competencia que España aceptó (en conexión con los intereses de la oligarquía), las que determinaron el modelo productivo y su progresiva desindustrialización. La duda era cuál sería el sector que pudiera proporcionar rentabilidad suficiente para poder mantener tasas de crecimiento que crearan empleo. Se acentuaron los mercados del turismo y la construcción, y la especialización de las entidades financieras en dichos sectores. La construcción se convirtió en un sector atractivo para el capital español y al extranjero. Los fondos europeos para infraestructuras y la creación de una burbuja inmobiliaria que parecía no explotar nunca, hicieron de la construcción un sitio deseable en el que invertir y obtener beneficios. Todo ello destapa las “miserias” del desarrollo capitalista español y un doloroso despertar en el marco impuesto por el tratado de Maastricht.

 

Desgraciadamente la crisis económica ha servido para ahondar en el proyecto neoliberal. La crisis ha sido interpretada desde las instituciones europeas como un problema de deuda pública y de “excesivos privilegios de los trabajadores”, lo que ha justificado la vuelta de tuerca neoliberal. Por ello los programas neoliberales de la UE, especialmente el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC), se han fortalecido con nuevas regulaciones. Aquel pacto se basada en el mantenimiento de niveles inferiores al 3% en el déficit público y al 60% en la deuda pública en términos del PIB. Y en esta línea en 2010 se aprobó el Nuevo Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza, el cual implicaba la necesidad de que las legislaciones nacionales incluyeran el compromiso explícito con la estabilidad presupuestaria.

 

En el 2011, la reforma constitucional del Artículo 135, pactada por PP y PSOE, y que establecía el concepto de “estabilidad presupuestaria” y la prioridad del pago de la deuda y sus intereses, fue la expresión política del consenso entre PSOE y PP para hacer pivotar el proyecto europeo sobre este dogma neoliberal que asfixia y recorta al modelo social.

 
En 2011 el Parlamento Europeo aprobó el Six-Pack, un paquete legislativo centrado en la consolidación fiscal y en medidas que aseguren la competitividad de las economías europeas. Todos los fondos acumulados se ponen a disposición de los países que soliciten la ayuda financiera pero siempre a cambio de un duro plan de ajuste que teóricamente garantizará la estabilidad de las finanzas públicas. Estos planes de ajuste se caracterizan por exigir la consolidación fiscal (reducción de la deuda pública, reducción del gasto público e incremento de los impuestos indirectos),el control de la inflación, reformas en el mercado de trabajo (reducción salarios públicos, reducción poder sindicatos, reducción prestaciones por desempleo) y reformas sociales (fragmentación educación, elevación edad jubilación, etc.). Son idénticos a los fracasados planes de ajuste aplicados en América Latina en los 80 y 90.

 

Estas políticas de ajuste empujan a las economías periféricas a un cambio del modelo de crecimiento que requiere un cambio del modelo de sociedad. La destrucción de las conquistas sociales es indispensable para que el proyecto neoliberal para conveierta nuestras economías en estructuras competitivas en el capitalismo globalizado. Esta senda política amenaza a Europa del Sur con una gran depresión que ya se nota en forma de alto desempleo, incremento de la miseria y la desigualdad.

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