¿Cuánto cuesta la JMJ a los vecinos de Sevilla la Nueva?

Es una pregunta que, de momento, no tiene respuesta. Pero algo sí sabemos: “Unos ciento cincuenta jóvenes se alojan en el pabellón cubierto sin coste alguno. Pernoctan y desayunan en nuestro municipio”.

Esto es lo que nos ha contestado la 4ª Teniente de Alcalde y Concejal de Deportes, Cultura, Seguridad y Protección Ciudadana. Tras enterarnos por una llamada del párroco a nuestra Concejal en el Ayuntamiento invitándola a participar en el acto-misa de acogida a los peregrinos y por las quejas de algunas personas que lo sospecharon por indicios en los alrededores y en el propio pabellón deportivo, le pedimos información detallada respecto al lugar de alojamiento, condiciones en las que se prestaría el mismo, cantidad que abonaría la organización del evento (Iglesia o patrocinadores), etc.

Además de declinar la invitación del párroco, puesto que es un acto religioso y privado, no institucional, desde Izquierda Unida manifestamos nuestro absoluto desacuerdo con esta utilización de espacios públicos sin coste para los organizadores, máxime cuando todos sabemos que los peregrinos sí pagan por su estancia y manutención.

No creemos que sea justo para los vecinos de Sevilla la Nueva que las instalaciones públicas se cedan gratuitamente para un evento no oficial. Entendemos que esta es una actividad privada y, por tanto, debe ser íntegramente sufragada por los organizadores. Los vecinos pagamos con nuestros impuestos la construcción, el mantenimiento, los salarios del personal… ¿Qué pasaría si una organización de empresarios quisiera utilizar dependencias municipales para un congreso, por ejemplo? Pagarían por ello (esperamos), como paga cualquier ciudadano cuando utiliza una instalación deportiva.

Nos queda por saber, además, quién ha sufragado los desayunos (y las cenas, por lo que hemos podido ver personalmente). Parece ser que se les han proporcionado en algunos establecimientos del pueblo. Nada que objetar si los propietarios los han invitado o si la organización lo ha pagado. Estamos a la espera de que la Concejal nos confirme si estas comidas y el necesario despliegue de seguridad y protección civil han supuesto algún gasto para el Ayuntamiento.

Desde hace semanas venimos viendo cómo, en un estado aconfesional, el Gobierno central y la Comunidad de Madrid han convertido una visita pastoral del papa en un acto prácticamente oficial. Se gasta un dinero que buena falta hace para otras cosas, se altera la vida normal de los ciudadanos durante más de una semana, se cambian vacaciones y turnos del personal de los servicios públicos, se da un trato de favor a los asistentes a la JMJ, se recibe con honores de jefe de estado a quien viene en calidad de líder religioso… Incluso la Presidenta de nuestra Comunidad osa pedir la bendición papal “para todos los madrileños”.

Exigimos que, de una vez por todas, porque ya va siendo hora, se produzca la separación total y efectiva de la Iglesia Católica y el Estado. Que la Iglesia Católica deje de tener beneficios fiscales, que el Estado deje de recaudar fondos para su financiación a través de los impuestos, que se derogue la ley que permite que un obispo tenga la capacidad de registrar bienes inmobiliarios a nombre de la Iglesia. Y que si los representantes que elegimos democráticamente acuden a actos religiosos, lo hagan a título estrictamente personal, no en nombre de la institución a la que representan.

Piden respeto y tolerancia, cuando no respetan a quien no comparte sus creencias. Muchos católicos y cristianos también están en contra de estos fastos y de la injerencia de la cúpula católica en la vida civil, privada y política de los ciudadanos españoles. Tal vez los que no somos católicos fundamentalistas llevemos 36 años siendo demasiado respetuosos con los que a diario nos agreden e insultan.

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